Feeds:
Entradas
Comentarios

La semilla del terrorismo

gaza31

Occidente proclama la lucha contra el terror. Se aumentan los medios y recursos para combatir a aquellos que han jurado venganza. Pero son esas personas, que están dispuestas a inmolarse en medio de la multitud, las primeras víctimas de esta interminable guerra del hombre contra sí mismo.

Actualmente vivimos en un estado de conflicto permanente. Las razones son diversas: religión, separatistmo, autodefensa… ¿Pero qué ocurre cuando la causa principal del odio es un permanente deseo de venganza? La muerte.

Cuando hay una acción violenta contra un sujeto o grupo de personas, solemos hacer la pregunta. ¿Por qué? Siempre hay una razón. ¿Es justificable? No, pero sí comprensible. Cuando alguien pierde a toda su familia en un bombardeo indiscriminado, más le hubiera valido morirse. Al final todo gira en torno a emociones cuasiprimitivas como el instinto de supervivencia a través del egoismo. Cuando uno pierde a toda su familia, y nada le queda. La emoción que lo embarga todo y se superpone a las demás es la venganza.

Después. Sangre y lágrimas. Esa persona no descansará hasta que sus sueños se vean colmados. Ya no le interesa la religión, los textos incitando a la rebelión, o las promesas de una vida mejor. Sólo busca acabar con el agresor que una vez, cuando era niño, hizo que pasara de la niñez a la adultez en un instante. Cada terrorista muerto mediante actos violentos, es una semilla para cien más. Cuando has intentado acabar con la violencia con la fuerza, la misma te estalla en la cara.

La paradoja de combatir la violencia con la paz. Imponer la paz, con palabras, no con balas. Cuando la solución es una escuela, tres comidas diarias y un techo.

Que ciegos estamos y qué hipócritas cuando ante una injusticia permanecemos neutrales. La culpa es del que mata, la responsabilidad del que ha provocado que mate.

Acciones militares ofensivas con la excusa de acabar con el terrorismo se suceden a diario. Se comienzan guerras y se destruye cualquier atisbo de libertad. Ante todo eso ¿qué les queda?. Tan sólo una bomba y su fe. No una fe en Dios, sino una fe ciega en que el opresor pagará lo que ha hecho. Los perdedores, todos.

Cuando pensamos que las guerras no nos incumben. Cuando pensamos que estamos por encima de todos esos países reventados. En todos esos casos, estamos faltando a nuestra propia moral de paz y fraternidad de la que tanto presumimos.

Occidente, durante muchos años, ha sembrado por todo el mundo semillas de terrorismo. Cuando fuimos a sus países a explotar sus recursos, cuando permanecemos impasibles ante injusticias, cuando priorizamos el dinero a la vida humana, cuando protegemos a los genocidas por interés. ¿Realmente pensábamos que íbamos a salir impunes?

Quizá no seamos tan diferentes, quizá sea una cuestión de azar. Tal vez, la mayoría de la población de los países desarrollados no dudaría en alzarse en armas ante un dictador asesino que ha matado a todos los suyos. Con una pistola en la mano, y el asesino de tus padres y hermanos enfrente de tí, arrodillado y suplicando por su vida. ¿Cuánta gente creeis que no dispararía? Es posible que ese asesino estuviera muerto mucho antes en los países occidentales que en los demás.

La desproporción con la que actuamos es tal, que harían falta millones de atentados para “compensar” tantas muertes que a lo largo de los años hemos provocado.

Siento un desprecio tan profundo hacia nuestra sociedad y sus falsos valores de mierda, revelados como la cúspide de la moral humana, que muchas veces deseo que el mundo se acabe.

En este mundo de mierda, en esta sociedad enferma, somos un virus tan letal que acabaremos con nosotros mismos.

Ojalá llegue el día en que se apague el sol, y con él, toda la putrefacta existencia humana que nunca debió nacer.

“Homo homini lupus” Plauto

Anuncios

super

Dicen que vivimos en la era de la información. Puede ser. Aunque también puede ser la era de la contaminación, la era del consumismo, la era de la manipulación, la era de las guerras, la era del terrorismo, la era de Internet, la era de la estupidez…

Centrándonos en lo que a compras se refiere.

Cuando compramos algo, lo hacemos por carencia de ese algo, aunque más bien, por la utilidad/felicidad/reflejo de felicidad que nos proporciona. Pero he ahí el problema de una sociedad de consumo. Nos hemos vuelto muy poco selectivos, hasta el punto de acuñar un término relatívamente nuevo: “ir de compras”.

Bajo mi punto de vista, ir de compras es algo complétamente absurdo. Dado que en principio y bajo un enfoque de racionalidad, uno sólo compra cuando tiene una necesidad física, emocional o de otro tipo hacia ese bien. Quizá en las emociones esté la respuesta.

¿Cómo se explica sino, que las personas puedan sentir placer por el hecho de estar comprando?. El acto de mirar productos y reflexionar cuál es el más adecuado produce placer. Quizá incluso más que la propia compra, ya que soltar las perras siempre tiene que doler (el respetable gusto del masoca lo dejamos de lado de momento).

Focalicemos nuestros esfuerzos en entender el placer de la compra en sí. Todos sabemos lo efímera que suele ser la felicidad producida por una compra impulsiva. Al tiempo las personas reincidirán, y necesitarán más y más para saciar su sed. ¿Alguien ha dicho drogas?. Tal vez.

Pero, ¿es el individuo plenamente consciente de sus actos?. ¿Hasta que punto las personas son libres cuando deciden qué y dónde comprar?

A una inmensa mayoría de la gente, ante la pregunta: ¿Te sientes libre cuando compras? ; reponde: Sí, absolutamente. Permítanme dudarlo.

Bien es sabido por numerosos estudios y por personas con los ojos abiertos, que las personas son muy maleables a través de la publicidad, y su poder influencia es tal, que las empresas pagan millones por unos segundos de espacio televisivo.

Piensa una marca de pastas, una de cerveza y una de maquinillas de afeitar… (tic) (tac) (tic) (tac) … ¡Tiempo!. Bien, ¿lo tienes?. Me juego mi prestigio como ensayista (que bien poco es) a que el 99% habéis pensado marcas que tienen publicidad en la televisión, radio o prensa. ¿Asustados? Deberíais. Todos deberíamos asustarnos.

El márketing (o cómo convencer a alguien de que compre algo que no necesita) es un instrumento de poder tan enorme, que hace que inconscientemente tengamos marcas, productos y lugares prefijados y grabados a fuego en el cerebro, incluso antes de ir a comprar.

¿Somos libres? No. El efecto de la publicidad y el márketing es tan profundo, que diría que sólo un ermitaño perdido desde su infancia en las montañas podría librarse de su influjo.

¿Qué podemos hacer?. Tan sólo usar la cabeza, y pensar. Cada vez que vayas a comprar algo, intenta comparar, intenta mirar otras opciones y, lo más importante, procura crear un juicio crítico y personal a la hora de comprar.

Veo casi imposible salir de Matrix pero… ¿Qué tal unas dosis de mundo real?. La ética y la libertad de decidir por tí mismo, son importantes hasta para comprar unas zapatillas de deporte. ¿Ya pensaste en una marca? Uff, de nuevo esa sale en los medios.

Un sudor frio me recorre la espalda.

“El consumismo es la malcrianza que nos deja la escuela de la economía”. Anónimo

Calvin y Hobbes VII

calvin1

nube

Estaba yo el otro día en una dinámica de grupos con unos colegas, cuando me pidieron que opinara sobre la libertad en las nuevas tecnologías. Miré al moderador, esbocé una medio sonrisa y pensé: “Esta es la mía”.

El debate se desarrolló de una manera más o menos predecible, ya que había muchas personas y se difería bastante en los argumentos. Logré sacar el tema de la libertad en la propia informática a raíz de una pregunta del moderador: “¿Quién se considera libre en este ámbito?”. Mi sorpresa al no ser el único que levantaba la mano fué patente. “No soy el único que usa software libre” pensé. Mas poco tardé en caer en la cuenta de mi error al pensar eso, ya que todos los que habían levantado la mano usaban cierto sistema privativo el cual no mencionaré (para qué).

La cuestión es:

¿Puede un usuario que usa un sistema privativo ser libre? El argumento de la chica que tenía en frente de mí, fue el siguiente: “Yo me siento libre y soy libre. Porque he sido yo la que ha elegido usar este sistema pirateado para mí ordenador. Nadie me ha obligado a piratearlo e instalarlo, así que soy libre. Además, yo lo uso sólo para dos o tres cosas, mirar el correo, navegar… Así que no necesito cambiar”

Mi desacuerdo en esa afirmación es obvio. Considero que la libertad que esa chica cree tener es una libertad ficticia o virtual. Es la misma libertad de la que gozaba Neo cuando seguía dentro de Matrix. Uno cree ser libre porque elige conscientemente una opción, pero para elegir racionalmente esa opción debería conocer todas sus alternativas. Así pues, se es libre cuando:

  1. Tienes el poder de decisión exclusivo ante una disyuntiva determinada.
  2. Posees más de una opción que puede ser elegida o no, según tú criterio.
  3. Tienes información perfecta sobre qué implica cada una de las opciones en caso de que sean elegidas.

En el caso de la chica del ejemplo anterior,  tenía el derecho nº1, podía elegir por sí misma. Tenía el derecho nº2, tenía varias opciones para su problema (instalar un SO). Pero no tuvo el derecho nº3, información perfecta sobre las opciones. En este caso concreto, la elección de un SO no se realiza libremente, ya que tu conocimiento de las demás opciones se basa en prejuicios y especulaciones, cosa que lleva a una decisión irracional del producto final.

No obstante, imaginemos que la persona tiene los tres derechos, y aún así elige un sistema operativo privativo. ¿Es libre?.

Hay muchísimos campos (la mayoría) donde funciona la regla de los tres derechos para conseguir ser libres en cuanto a decisiones. Pero en el mundo del software y la informática, esto no es suficiente. En ese caso, para ser libre, deberíamos añadir una cuarta línea o derecho:

4. Tener las cuatro libertades del software libre:

  • Libertad 0: la libertad de usar el programa, con cualquier propósito
  • Libertad 1: la libertad de estudiar cómo funciona el programa, y adaptarlo a tus necesidades.
  • Libertad 2: La libertad de distribuir copias, con lo que puedes ayudar a tu vecino.
  • Libertad 3: la libertad de mejorar el programa y hacer públicas las mejoras a los demás, de modo que toda la comunidad se beneficie.

No eres libre si utilizas software privativo. La carencia de esas libertades te condiciona para todas las acciones que realizas con tu ordenador. Utilizarás programas que no puede copiar, modificar, distribuir. Utilizarás un sistema con aplicaciones instaladas que tú no has pedido. Una empresa privada controlará los formatos de tus trabajos y tus documentos.

Estás atado de pies y manos. No eres libre.

“La libertad debería ser nuestra principal razón cuando tomamos decisiones sobre cualquier cosa” José Barreiro Solano

Sociocapitalismo demeritocrático

bolsa

Y después de años de libre mercado y turbocapitalismo, la burbuja explotó.

En occidente, llevamos años utilizando un sistema económico conocido como capitalismo. No seré yo el que dude de sus bonanzas, ni tampoco el que exhalte sus defectos, pero sí hay algo muy claro, el capitalismo tal como fue concebido, no existe.

En una concepción clásica del capitalismo, se tiende a un libre mercado en el que lo ideal es la competencia perfecta, es decir, un número tan grande de consumidores y productores que ningún miembro puede modificar o variar el sistema unilateralmente, ya que nuestras opciones y libertad de elección son muy amplias. Por otro lado, el comunismo intenta conseguir un estado igualitario incidiendo en las libertades y derechos de los trabajores (a priori) y dejando al estado como monopolio nacional en cuestiones como la producción, la asignacion de recursos, la asignación de la mano de obra, etc.

Por largos años ha sido criticado el comunismo como medio represor por excelencia, donde la falta de libertades, el excesivo control del estado y un pueblo que no acaba de salir de la pobreza son sus pilares básicos. Esto se ha podido llevar a cabo de una manera u otra, pero los defensores de la libertad que promulgan el derecho a la propiedad individual y garantizan la libre entrada y salida del mercado, siempre lo ha criticado de una manera feroz.

Han tenido que pasar varios años para darse cuenta de hasta donde llega la estupidez y la corrupción de este maravilloso y utópico mundo de ambrosías e hidromiel llamado primer mundo.

Actualmente, muchas empresas (sobre todo bancos y empresas automovilísticas) se ven con el agua al cuello, a razón de una serie de desafortunadas decisiones ecomicas que ha llevado al colapso del sistema financiero y empresarial mundial.

No voy a explicar las causas de la crisis, sino intentar dar un punto de vista personal a la decisión de la totalidad de los países ricos a ayudar económicamente a estas empresas.

Grosso modo: yo tengo una empresa de miringuitos. Durante varios años he fabricado muchos miringuitos, y el gobierno me ha subvencionado para que no me deslocalice a uno de esos países del este tan baratos con el fin que mantener el empleo. Ya que recibo subvenciones y demás, no necesito invertir en I+D ni en reservas estratégicas, con lo que pago suculentos dividendos a mis accionistas y me pego la vida padre como propietario que soy. ¿Qué ocurre? Que llegan las vacas flacas, y me doy cuenta de que pese a haber reducido turnos, haber hecho prejubilaciones y despidos…, pierdo dinero. ¿Qué puedo hacer ahora? No hay problema, como soy la mayor empresa productora de miringuitos del país, con más de 50000 empleados, llamaré a papá estado para que me ayude. Entonces papá estado saca de la hucha pública mucho dinero para compensar mis pérdidas y seguir como antes. A cambio de una generosa suma a un interés cojonudo, yo no despido a nadie.

Así que:

  • Las empresas se despreocupan por hacer una gestión correcta de los recursos porque saben que en caso de emergencia el estado les ayudará.
  • Todo ese dinero público, se destina a empresas privadas que no garantizan que esa riqueza repercuta en la sociedad.
  • Las empresas pequeñas, como tienen pocos empleados, no pueden seguir el ritmo de las grandes ya que no han sido ayudadas.
  • Toda la inversión que potencialmente podría ir a mejoras sociales, de I+D, becas etc, se lo han quedado 4 empresas.

El capitalismo actual dista mucho de sus orígenes. Actualmente existe el libre mercado, pero el poder de ciertas multinacionales es tan enorme, que pueden presionar al gobierno de un país para que ayude económicamente a esa empresa. Cómo esto se hace en todos los países, la evolución empresarial (los más fuertes prosperan y los débiles perecen) no funciona, ya que las empresas responsables que han realizado una buena gestión de las mismas podrán continuar, y las que lo han hecho mal también. Esto crea un círculo vicioso en el que los productos y la competitividad de las empresas no mejorará lo suficiente al no haber intentivos reales de optimizar los recursos.

Mucho se dice desde occidente en contra de los malvados países comunistas, pero ¿cuál es la diferencia?. Cuando el estado entra en el juego del  libre mercado y actúa, el capitalismo ya no es tal. Llamémoslo sociocapitalismo demeritocrático.

¿Cuándo aprenderán?



“Estamos especializados en una armoniosa repetición del desastre y la estupidez.” Terenci Moix

Bolonia

Nuevo plan de estudios, nuevo lio. Así es desde hace años, y para no faltar a la tradición, esta vez no fue jovenlemming1diferente.

Grosso modo; el conocido como Plan Bolonia es una reforma del sistema de educación europeo, que pretende homogeneizar el plan de estudios de toda la Unión Europea además de algún país ajeno a esta. Fue aprobado en est ciudad norteña de Italia el 19 de junio de 1999. No obstante, ha sido objeto de numerosas modificaciones como las acaecidas en Praga en 2001, Berlín en 2003, Bergen en 2005 y Londres en 2007. Sus objetivos son promover una educación de calidad, más personalizada, competitiva y que permita la máxima movilidad de alumnos entre los países firmantes.

En numerosos medios informativos hemos podido leer que los alumnos universitarios han salido a las calles a protestar en contra de dicho plan. Sin entrar en los detalles más específicos, he de decir que tal vez este nuevo sistema sea positivo a la hora de encontrar trabajo (ya que las empresas tendrán más relación con la universidad), a la hora de convalidar estudios en universidades extranjeras, y a la hora de buscar un empleo fuera de tu país.

No obstante, me manifiesto claramente en contra de este nuevo plan, y mis razones son solo una. La independencia moral, personal y académica de la que carecerán los alumnos en el futuro.

Este sistema se crea de manera que una persona que termine sus estudios en Francia, sea igual de competente y preparada que uno que sale de España y viceversa. Además, las posibilidades de encontrar trabajo aumentarán ya que la estrecha vinculación que tendrá la rama empresarial con la universidad, permitirá que las carreras se modifiquen y se adapten a las necesidades “reales” de las empresas. Es decir, que las empresas encontrarán más facilmente el tipo de empleado que necesitan, ya que las variedades de grados (así se llamarán las licenciaturas) serán amplísimas.

Ahí está mi discrepancia en el asunto. La incursión de la empresa en la universidad puede generar beneficios económicos para ambas partes, incluso para el potencial empleado, que es el alumno. No obstante, es una intrusión de un ámbito lucrativo, en un ámbito académico, científico y filosófico.

La universidad debiera ser un lugar donde razonar, reflexionar y pensar, fueran las asignaturas más importantes. Donde cada uno pudiera dar rienda suelta a su creatividad e imainación, de manera que, complementando la enseñanza universitaria, las personas pudieran utilizar todos los conocimientos que tengan en sus metas personales y sociales, fueran cuales fueran.

A día de hoy, se limita mucho la mente de los jóvenes. La libertad creativa está completamente ausente, y no por falta de la propia creatividad en la gente, sino por esa pesada losa de militarización de la que gozan nuestras clases. El alumno se convierte en un soldado raso que debe asistir a las clases, atender y tomar apuntes. Una clase se limita a un profesor de pie, escribiendo en la pizarra y “soltando el rollo” a cien personas que transcriben al papel cual impresoras láser. Cualquier intento de romper esa monotonía es tachado de rebeldía y de falta de interés, y es aplastado sistemáticamente por el sistema, hasta el punto de que los alumnos ya no se plantean qué estudian, para qué lo estudian o en qué se aplica en la vida real lo que estudian. Simplemente les importa aprenderlo para plasmarlo en un exámen y pasar la asignatura con la mejor calificación posible. Así que eso mismo, la calificación, se convierte en el objetivo de todo estudiante universitario, cuando el objetivo debería ser el conocimiento y la madurez personal para poder sobrevivir en este mundo de locos.

Con respecto a Bolonia y las manifestaciones estudiantiles, me llevé otro de los innumerables chascos a los que desde hace años me tortura la juventud española. He visto de todo: banderas anarquistas y republicanas, pancartas que esgrimían en grandes letras negras: “No a la privatización de la universidad”, eslóganes en contra del gobierno…

La decepción viene dada por la información. No digo que no haya gente que se haya manifestado con todo conocimiento en contra de este plan, pero sí es cierto que en un porcentaje muy alto, la gente no tiene ni puta idea de contra qué se está manifestando. Estudiantes asaltando clases, cortando calles… y no saben por qué.

¿Cómo lo veo?. Creo que ahora mismo los estudiantes universitarios españoles son una panda de descerebrados con complejo de oveja que sólo se preocupan de sí mismos. Este plan lleva desde hace más de 8 años y salimos fuera cuando ya esta aprobado, firmado y poniéndose en marcha en muchas ciudades. Salimos y ni siquiera sabemos de qué va. Cualquier agitador con un megáfono da cuatro voces y hale, todos en marcha, a entrar en las clases de los que o bien por oposición, o bien por inutilidad, prefieren no pirarse las clases a ver si acaban la carrera antes de que les pille el jodido plan.

Probablemente se tarden algunos años para que este nuevo sistema surja el efecto deseado. Y aunque las cosas mejoren, en el fondo seguiremos produciendo borregos mansos listos para que las empresas sin escrúpulos del mundo, sigan jodiendo la marrana y tocando los cojones.

Vaya mierda.


“Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado” Arturo Pérez Reverte

Calvin y Hobbes VI

calvin1